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martes, 28 de julio de 2015

LA IGLESIA GNÓSTICA











LA IGLESIA GNÓSTICA






La Iglesia Invisible

En todos los órdenes religiosos, como también culturales, han surgido determinadas revelaciones divinas que han irrumpido en la vida del ser humano, para dar origen a cierta naturaleza tradicional desde que es recibida. En este sentido, la unión y conformidad en las voluntades establecidas, ha originado el encuentro entre dichas tradiciones y de aquellos que se han dedicado a transmitir el conocimiento, o las Verdades Arcanas desde un sentido divino y manifiesto.
 
La Iglesia Gnóstica, Ekklesía (Ecclesia), Iglesia invisible o interna, según se la suele definir, es la asamblea o reunión de personas para un fin concreto. En este caso el que nos ocupa, refiere llanamente a un grupo de personas o iniciados dedicados y comprometidos en la búsqueda de la Gnosis y la práctica comunitaria.
 
Actualmente al contemplar a nuestro alrededor los motivos que tienen origen en alguna de éstas Iglesias, se puede comprobar al intuir en las mismas, ciertos aspectos o intenciones que para nada tienen que ver con el sentido real al que deberían estar sometidas. Y aunque es cierto en convenir, las divisiones que deben realizarse desde lo externo a lo interno, se deben puntualizar las características que éstas recogen dentro de su propio seno. El concepto exotérico o exoterismo, da lugar a los aspectos externos con que fluyen en aquellas religiones o tradiciones espirituales, en que sus componentes, sus situaciones o diversas acciones, tienen consonancia desde todo lo que es accesible y al no tener condición de reserva alguna. En cambio, lo esotérico o esoterismo, manifiesta su naturaleza intrínseca, oculta y conferida secretamente, de aquello que no es conocido y que requiere cierto grado de participación para ahondar en su aspecto; ya sea a modo personal por los niveles de conciencia, de alguna doctrina, o simplemente de ciertas clases de iniciaciones en que se requiere la discreción.
 
En dicha cuestión, la tradición Martinista está avalada internamente por la egrégora de la Iglesia Gnóstica o Iglesia invisible en la que es amparada; y, especialmente, sus dirigentes han sido poseedores de cierta sucesión apostólica por varíadas vías a las que pertenecían, debido, a una consagración real y episcopal de la que formaban parte, en continuas y sucesivas épocas. A día de hoy, esta situación sigue teniendo la misma equivalencia que en la de antaño; pues si bien, su estructura sigue guardando cierta semejanza a los aspectos sacerdotales de la tradición cristiana (...), la Iglesia Gnóstica continúa con los rasgos generales e internos que acontecieron anterior al cristianismo con sus formas de culto y demás sacramentos, y que refieren a la tradición de la Gnosis. Dicho esto, cabe mencionar sobre las comunidades de cristianos gnósticos en su papel fundamental, al distinguirse en las prácticas varios tipos de fieles comprometidos con el conocimiento. De igual forma, la tarea esencial del gnóstico pasa por profundizar en la Gnosis (sabiduría) y retornar cuanto antes al Pleroma del que es su origen. Desde éste aspecto, se retoma a esclarecer al igual que los Antiguos, las tres clases de hombres que se encuentran en este Mundo según la soteriología: los que pertenecen a la clase material, llamados también hílicos, no tienen opción alguna a la salvación por considerarse así su naturaleza inmersa en dicha materia; la clase de los psíquicos, en la cual el hombre se toma más consideración a sí mismo, por su orientación a una vida recta y de entrega a la salvación; y en la clase correspondiente al hombre espiritual o pneumático, la de aquellos que poseen la chispa divina, los verdaderos gnósticos preocupados por alcanzarla y que retornan a la gloria del Pleroma. En resumida cuenta, la práctica soteriológica de la salvación, constituye fundamentalmente para la mayoría de las comunidades gnósticas, el culmen del hombre para traspasar el Mundo de la materia; teniendo a considerar, que si es difícil para sí procurarse dicha salvación, ésta debe de llegar desde el exterior del hombre, de lo divino; alentando, estimulando y despertando el velo de aquél.
 
 En las prácticas comunitarias, anterior y posteriormente a Jesucristo, el ideario común y del repertorio cotidiano sacramental al que ciertos grupos se encontraban expuestos, se servían a utilizar distintos sacramentos encaminados al rescate del Principio Crístico en ascenso al Pleroma. Todos ellos -los sacramentos-, resultaban ser de cierto uso en la preparación a la salvación. Pero como ya se ha indicado, esta salvación debe venir desde un acto puramente interno. Si no se tiene la experiencia de las cosas mismas como acto de la Revelación, esta chispa como parte de la fuente reveladora no tendrá lugar sino proviene como acción auténtica de Dios-Hombre. Esta experiencia de lo externo a lo interno es propio fundamentalmente, en la indagación de cada ser humano de su luz interna, y, por ende, del rescate auxiliador desde lo Eterno.
 
La Iglesia Gnóstica como tal, es aquella que está regida por los principios de la Verdad y en unión únicamente, por un mismo espíritu del cual emana toda su sabiduría y en el que expande su luz a todos los rincones del Universo. Esta Iglesia singular, morada perfecta de los elegidos y escuela de enseñanza de moralidad, es la que sustenta el conocimiento divino y de los que buscan una experiencia de la sabiduría y de todos sus misterios. El reencuentro en la misma, de aquéllos que se sienten inclinados hacia el Amor, reivindica en la misma forma un espíritu de expresión y libertad sin igual, como núnca antes se haya podido conocer. También es la Iglesia de donde expande su luz hacia el Mundo; mucho antes de que éste hubiera sido constituido. Es la Iglesia que cósmicamente teje sus redes y encamina sus propósitos de lo invisible a lo visible, permaneciendo lógicamente, en representación de un lenguaje externo y vivificando su estructura en todo lo material, aunque a la vez velado. Esta ciencia es la Iglesia de Dios, consagrada para el pueblo del hombre y perfeccionada para el profeta y el místico como Templo de sabiduría Arcana; una ciencia en la que entraría a formar parte al igual que fuera el sacerdocio de Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, la Iglesia del Espíritu; la comunidad de la luz, propagada por Servidores Desconocidos como la más antigua hasta el día presente. Una tradición, en que mora la religión universal desde su constante antigua; perpetuando en el Martinismo el sacerdocio de la Gnosis.




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